7 hábitos para desarrollar Escucha Activa


Rogers y Farson nos ayudan a entender mejor cómo escuchar activamente con tres puntos interesantes:


1. El significado real. Solemos quedarnos con la primera impresión que nos genera un mensaje o su portador, con esto solo logramos intensificar el ruido en la comunicación; por eso, la invitación es a escuchar no solo las palabras, sino también, las emociones. Ten presente que detrás de las palabras siempre habrá emociones, y estas, son las que llevan la mayor carga del mensaje real. Son el mensaje.

2. Atiende a esas emociones. ¿Has vivido una situación desesperante donde no logras calmar a alguien, mientras este intenta comunicarte algo? Tanto si lo has vivido como si no, atiende a lo siguiente: el mensaje real es la emoción. Las palabras solo son un intento (en ocasiones infructuoso) de llevar el mensaje a otra persona. Es aquí donde hallamos la importancia de dejar a un lado el texto y atender a la emoción.

3. Mucho más que escuchar. Si consideras que la otra persona se sentirá valorada al saber que le escuchas generosamente, entonces no solo basta con escucharle, sino que, además, debes demostrarle que lo haces. Tu comunicación no verbal, debe ofrecer esa sensación en todo momento, no querrás que la otra persona sienta que no le escuchas, cuando estás dejando tu vida en ello.


Ahora, veamos cómo podemos aplicar lo que propone Rogers y Farson.

Pasemos al propósito de esta última entrega de la serie ¿Cómo desarrollar Escucha Activa?


Si no has leído la serie completa antes de llegar aquí, te dejo la lista de artículos para que le des clic a cada uno y te pongas al día:

1. ¿Cómo desarrollar Escucha Activa?
2. ¿Cómo desarrollar Escucha Activa? Segunda Entrega
3. ¿Cómo desarrollar Escucha Activa? Tercera Entrega

1. No juzgues, solo escucha


Quizá puedas notar, cómo muchas personas buscan quién los escuche por fuera de casa.


Cuando queremos contar algo que consideramos importante o sensible, lo último que queremos es una persona que empiece a señalarnos o a regañarnos porque la situación le escandaliza.


Debes apartar tus juicios y dedicarte a entender las emociones que están moviendo a la otra persona.


Una vez entiendas el mensaje, puedes tomar partido de forma respetuosa a través de preguntas. Esto ayuda a validar que hemos estado atentos y que queremos más información.


Si la otra persona quiere un consejo y tu crees tenerlo, puedes argumentar tu posición sin desedificar a la otra persona.


– Ayer estuve conversando con Sofía y creo que lo mejor es dejar las cosas así.
– ¿Dejar las cosas así? (esta es la forma de tomar partido. El parafraseo) ¿Qué quieres decir exactamente? (hazle saber que te interesa escucharle. Haz preguntas abiertas)


2. No hay consejo más caro, que aquel que se da gratis


Si crees tener toda la razón, hablarás solo con tu ego

Tal y como lo dijimos en el punto anterior, dar consejos es algo que se hace solo con la autorización de la otra persona. Si no lo pide, siempre podemos pedir esa autorización para lanzarnos; sin embargo, debes analizar si la otra persona realmente te va a escuchar, porque de no ser así, podrías generar un conflicto innecesario. Te quedarás hablando solo con tu ego.


La frase: No hay consejo más caro, que aquel que se da gratis, la usamos con nuestros estudiantes, para dar a entender que, siempre debemos buscar el consejo de una persona que tenga algo que aportar en la materia que requerimos.


Si recibimos consejos de muchas personas y además de personas ajenas al tema en cuestión, caemos en el error de convertir esas opiniones en nuestra realidad y eso, casi siempre es un problema.


La frase además nos indica que, en muchas ocasiones, las personas que nos aman nos aconsejan creyendo que hacen un bien, lo creen así precisamente porque nos aman. Esto no es necesariamente cierto en todos los casos, pues cada uno habla desde sus propios miedos, juicios y creencias, y su consejo puede acarrear creencias limitantes en la otra persona. Como cuando un padre le dice a su hijo que no se inscriba en el equipo de fútbol de la escuela, porque las habilidades deportivas no están en los genes de la familia.


El padre, cree estar dando un consejo valioso, porque él ignoró el mismo consejo cuando era niño y fracaso en su proyecto.


Al vivir con esa creencia limitante, lo correcto para el padre es trasmitirla a su hijo para evitar así, un dolor innecesario.


En casos así, lo mejor es llevar al hijo de forma constructiva a descubrir su potencial.


Es posible que su potencial no esté en el fútbol finalmente, pero una cosa llevará a la otra y no habrá una frustración generada por un consejo que nada aporta al desarrollo del pequeño.


Ya sabemos entonces, que los consejos, no hacen parte de la Escucha Activa. Evita aconsejar.


– Bueno, creo que ya no nos entendemos y todo es una pelea. Es posible que el amor se haya acabado y nos esté matando la costumbre. No lo sé…
– La manera en lo que dices, me hace sentir que tu la sigues amando y te sientes algo inseguro de esta decisión ¿verdad? (las neuronas espejo le harán sentir que tú estás reflejando sus emociones)


3. Suelta el pie del freno


¿Qué decir esto?


Sencillo: debes dejar que la otra persona fluya en su discurso.


Cuando interrumpimos constantemente a la otra persona, establecemos una conversación de egos que nada aporta y por el contrario, rompe el ciclo de Escucha Activa.


Al interrumpir generamos ruido en la comunicación, pues implícitamente estamos diciendo que nuestro aporte es más valioso o que no quieres escuchar, esto detonará una discusión en la que tú, ya has demostrado, quieres salir victorioso.


Recuerda que el objetivo de la Escucha Activa está en entender el mensaje y no en tener la razón.


Por eso es valioso dejar el camino despejado para el discurso de tu interlocutor, esto garantiza que recibas toda la información necesaria, sobre todo teniendo en cuenta que las emociones se pueden inhibir en un ambiente hostil, lo que implica que el verdadero mensaje se pueda perder, en medio del surgimiento de nuevas emociones, ajenas al contexto inicial.


Expresiones como “Ya he vivido lo mismo” “No tienes razón en eso” “Ten en cuenta que…” o “Has hablado y hablado y nos ha dicho nada” no aportan nada y si restan al valioso hábito que queremos desarrollar de no interrumpir.


Por otro lado, al interrumpir corres el riesgo de desviar la conversación, pues cada interrupción tiene su propia carga de comunicación y en consecuencia viene con su propia carga de ruidos y elementos que destruyen nuestra capacidad de entendernos.


Entonces, ya sabes que Interrupción puede ser sinónimo de desviación.


Como cuando un auto va a toda velocidad y de repente debe frenar.


Saber esto, te permitirá reencausar el camino de la conversación.



4. Parafrasea


Es tan sencillo como utilizar fragmentos del discurso de tu interlocutor para reforzar el mensaje o hacer preguntas clave.

Esto no solo hará que se sienta escuchado, sino que te ayudará entender mejor el mensaje.


Si quieres reforzar la comunicación, aprovecha el parafraseo para hacer una pregunta abierta que permita ahondar más en la situación y sus implicaciones.


– Es posible. No la he dejado de amar y no creo hacerlo. Sin embargo, es posible que ella tenga razón al decir que ya no hay comunicación y que eso es una evidencia de que se perdió el amor.
– Es posible que Sofía tenga razón al decir que ya no hay comunicación, pero ¿Qué crees que pasará si Sofía no tiene razón y esa falta de comunicación es solo eso? (al parafrasear, debes ayudar a que la personas reflexione sobre su caso, pero no tomas partido).

Intenta hacer el parafraseo como si fueras un mesero confirmando el pedido.

Hacerlo de esta manera dará un Feedback satisfactorio para ambos.


5. Empatía


Esto sería como un parafraseo emocional.


Si le imprimes emociones a tu parafraseo, reforzarás la comodidad del interlocutor para seguir en la conversación.


Entonces, ir más allá de solo repetir las palabras que acabas de escuchar, es interpretar emocionalmente el mensaje, para sintonizar con el otro.


La manera más efectiva de generar empatía es a través del lenguaje positivo, reforzando el mensaje de tu interlocutor con expresiones y frases de expectación y curiosidad.


Decir cosas como: comprendo, entiendo, interesante, dime más, ayuda a mantener la conexión.

Lo importante es que esto lo uses como un recurso para reforzar y no como una artimaña para fingir la Escucha Activa.


No se trata de ser condescendiente con frases como: sé cómo te debes sentir.

Enfócate en ser genuino, en escuchar de verdad y refuérzalo con los recursos que aquí te brindamos.


En cuanto al lenguaje no verbal, si tu interlocutor está en una postura constante, trata de imitarla de manera que su cerebro la interprete como un espejo. Recuerda ser discreto con este recurso.


Pon tu cabeza ligeramente inclinada hacia un costado, como exponiendo la oreja hacia arriba y la mano en la barbilla, con los dedos como bloqueando tus labios. Esa es una postura de expectación y genera empatía.

– Es posible que me arrepienta. Aun cuando me involucre con otra persona, no creo que logre dar vuelta a la página.
(Deja algo de tiempo antes de hablar, para que se relacione con sus emociones. Los silencios bien manejados, son excelentes herramientas de comunicación) – ¿Teniendo en perspectiva como lo expresas ¿Crees entonces que vale la pena diseñar ese futuro tan triste que describes? (aún si la otra persona te corrige respecto a la emoción que interpretas, esto puede ayudar a que la clarifique y refuerza la sensación de implicación).

6. Los sonidos del silencio


Calla y escucha

Si queremos desarrollar la Escucha Activa, debemos sentirnos cómodos con el silencio.


El silencio es un aliado importante para mitigar momentos de tensión, da tiempo para la reflexión, para deshilvanar las ideas y encontrar las palabras adecuadas, así que, si se presentan silencios, respétalos y bríndale el derecho a tu interlocutor de aprovechar sus beneficios.

También tú, puedes aprovecharlos.


Si aprendes a “escuchar” los silencios, aprenderás a escuchar mejor.


Para mí, los silencios soportan el peso emocional del dialogo.

Finalmente


7. Sinceridad pura


Si realmente no quieres o no estás en disposición de escuchar, es mejor que lo digas.

Cuida la manera en la que lo dices, pero dilo. De lo contrario, cuando quieras escuchar de verdad, quizá la otra persona ya no quiera hablar contigo.


Si el problema no eres tú, sino por ejemplo el tema, también debes expresar tu falta de afinidad, de esa manera evitas un mal rato. Lo más seguro es que te la pases escapando de la conversación con tu imaginación en escenarios alternativos. Sé sincero.


Conclusión


La Escucha Activa te ayuda a reconocer las emociones propias y las de lo demás, para propiciar un ambiente de comunicación asertiva.

Como ya sabes, esta es la última entrega de esta serie: ¿Cómo desarrollar Escucha Activa?

La siguiente serie es: Consejos para el Teletrabajo.


Vendrá cargada de estrategias y herramientas para estos tiempos de cuarentena, en los que debemos enfrentarnos a retos, que quizá, no veíamos cercanos o posibles.


No te lo pierdas.

Lee, comenta, ¡practica! y comparte.

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